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  • “Año de Hidalgo”, corrupción e impunidad.

  • El de Enrique Peña Nieto, un sexenio en cual todos ganaron.

  • Mexiquenses, saber ocultar lo logrado para evitar el encono social.

  • Decenas de funcionarios federales de mediano talante a la “caza” de los cargos en el Gobierno de Del Mazo tras concluir el sexenio de Enrique Peña Nieto.

  • En algunos sectores del PAN y PRD ya se preparan para sacar ventaja de la eventual derrota de José Antonio Meade.

 
El “año de Hidalgo” , solía decirse a los últimos 12 meses del sexenio presidencial , se le daba un significado cuya frase rimara , haciendo alusión sarcástica a lo que los políticos se pudieran robar del erario en dicho lapso.
Hoy en día aún se recuerda ese detalle , pero ha sido tanto el cinismo de los políticos que el vulgo ahora prefiere ser más directo y tipificar al mencionado “año de Hidalgo” como corrupción, raterías y otros calificativos non gratos para la clase política en el poder.
Por eso el de Enrique Peña Nieto podría decirse que es un “año de Hidalgo” de gran calado, pues a decir de algunos analistas , el mexiquense dio un sinnúmero de libertades para poder robar a sus subordinados en casi todas las dependencias federales.
Se enumeran, por ejemplo, las grandes obras llamadas del sexenio de cuya ejecución o arranque de las mismas representan miles y miles de millones de pesos, al igual que en rubros relacionados con las adquisiciones de bienes de capital para lo que queda del sector paraestatal como Pemex y para algunos hospitales del sector público.
Son cantidades extraordinarias de dinero que en su mayor parte se carece de capacidad para auditarlas, vigilarlas o bien controlarlas, sobre todo porque las instancias encargadas de evitar desviaciones por lo regular están coludidas con los actos de corrupción.
Por eso , se comenta en los niveles más importantes de la administración pública, que el sexenio de Enrique Peña Nieto podría ser catalogado como el de mayor corrupción de que se tenga memoria en Mexico.
Incluso en los paraísos fiscales se rastrean cuentas de algunos mexicanos que han laborado en el gobierno y cuyas fortunas son inimaginables para una gran mayoría de connacionales.
La corrupción en Mexico pasó del mero anecdotario a una realidad sin precedentes, por eso describirla como el “año de Hidalgo “ ya no genera la complacencia social y en cambio si la indignación de millones de mexicanos que ya no estarían dispuestos a soportar otra generación de corruptos con licencia para robar.
Desafortunadamente, como reza también el viejo adagio, “el dinero y la tos “ no se pueden ocultar, por lo que los mexiquenses que se incorporaron a la administración federal en cargos relevantes deben tener la osadía de guardar bien los beneficios adquiridos en esa su trayectoria por las dependencias nacionales, incluso el Presidente de la República no debe dejar al descubierto su ganancias logradas por su paso por Los Pinos, y tampoco dejar en el desamparo a aquellos que le apoyaron, pues le resultaría contraproducente.
Por cierto , la conclusión del sexenio presidencial, también generará una cascada de funcionarios públicos que vienen de regreso al Estado de México, reclamando sus espacios en la administración pública estatal o bien “tomando sus fierros como queriendo pelear” , pues consideran que le hicieron un favor a Enrique Peña Nieto al irse a la Federación, pero sus cargos están en el Gobierno mexiquense del cual “nunca debieron irse”, comentan.
De tal manera que el fenómeno de los que regresan , será otra parte peculiar que deben blindar de inmediato los “delmacistas” a fin de que no sean desplazados en estos momentos en que al parecer ya tomaron el poder total.
 

SÍNTESIS POLÍTICA

 
También al interior del PAN y PRD se están prendiendo los “focos rojos” al estarse filtrando la posibilidad de una derrota electoral de José Antonio Meade, pues algunos sectores de dichos partidos no dudarían en tratar de detectar al posible ganador para sumarse a sus filas , sin importarles ideologías o principios , pues la lucha por el poder no respeta fronteras de pensamiento.
 

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